Respuesta rápida: La retención IRPF en facturas es el porcentaje del importe de una factura que el cliente (empresa o autónomo) debe descontar e ingresar en Hacienda en nombre del proveedor. No aplica a facturas emitidas a particulares ni a operaciones en el extranjero.
¿Quién tiene la obligación de descontar el IRPF?
La responsabilidad recae sobre quien paga la factura, no sobre quien la emite. Si contratas servicios profesionales, alquileres o actividades artísticas, tú eres el retenedor.
Esto aplica tanto a empresas como a otros autónomos. Si tu cliente es una persona física (particular), no debes aplicar ninguna retención.
Porcentajes de retención vigentes
El tipo de retención depende del tipo de actividad. A continuación, los porcentajes estándar para 2025:
| Tipo de actividad | Porcentaje general | Excepciones / Notas |
|---|---|---|
| Servicios profesionales (abogados, arquitectos, etc.) | 15% | 7% para nuevos autónomos (primeros 3 años) |
| Alquiler de inmuebles urbanos | 19% | Aplica a propietarios que facturan a empresas |
| Actividades agrícolas | 2% | Solo si no están en módulos |
| Actividades ganaderas | 1% | Solo si no están en módulos |
| Actividades artísticas | 7% | Reducido recientemente |
Cuándo NO debes aplicar retención
Hay situaciones claras donde la retención no procede. Conocerlas evita errores contables y problemas con Hacienda.
- Clientes particulares: Si facturas a una persona física para uso personal, no hay retención.
- Régimen de módulos: Los autónomos en estimación objetiva no soportan retenciones (excepto alquileres urbanos).
- Clientes en el extranjero: Si el domicilio fiscal del cliente está fuera de España, no se retiene IRPF español.
- Operaciones intracomunitarias: Si están exentas de IVA por estar fuera del territorio español, tampoco hay retención.
Ejemplo práctico: Cómo calcularlo
Imagina que eres una empresa y contratas a un diseñador gráfico (autónomo en estimación directa) para crear tu logo.
El presupuesto es de 1.000 € más IVA.
- Base imponible: 1.000 €
- Retención IRPF (15%): 1.000 € x 0,15 = 150 €
- IVA (21%): 1.000 € x 0,21 = 210 €
- Total factura: 1.000 € + 210 € = 1.210 €
- Importe a pagar al autónomo: 1.210 € – 150 € = 1.060 €
Tú ingresas los 150 € de IRPF en Hacienda mediante el Modelo 111. El autónomo recibirá 1.060 € y declarará esos 150 € ya pagados en su Modelo 130.
Consecuencias de no retener correctamente
Si olvidas aplicar la retención o la calculas mal, Hacienda puede actuar contra ti.
- Multas: Pueden suponer el 50% del importe no ingresado.
- Intereses de demora: Se acumulan desde la fecha límite de presentación.
- Responsabilidad solidaria: Tanto el pagador como el percibidor pueden ser exigidos a pagar la deuda.
Errores habituales a evitar
Muchos autónomos y pequeñas empresas cometen los mismos fallos. Evítalos:
- Retener a particulares: Es el error más común. Recuerda: particular = 0% retención.
- Confundir base imponible con total: La retención se calcula sobre la base imponible, antes de sumar el IVA.
- Olvidar el cambio a módulos: Si tu proveedor pasa a módulos, deja de aplicar retención inmediatamente.
- No presentar el Modelo 111: Retener no basta; debes ingresar el dinero en la fecha límite (último día del mes siguiente).
Preguntas frecuentes
¿Qué hago si ya pagué la factura sin retener?
Debes emitir una factura rectificativa. Informa a tu proveedor para que ajuste su contabilidad y presenta el Modelo 111 con la retención pendiente, asumiendo los intereses si ya pasó el plazo.
¿Cómo afecta esto al Modelo 130 del autónomo?
Las retenciones que tú pagas reducen lo que el autónomo debe ingresar trimestralmente. Si el autónomo ya pagó mucho en el trimestre, podría recibir una devolución de Hacienda.
¿Aplica la retención del 7% para nuevos autónomos a todas las actividades?
No. Solo aplica a servicios profesionales. No es válida para alquileres, actividades artísticas o agrícolas/ganaderas, que mantienen sus tipos específicos.
Conclusión
La retención IRPF en facturas es un mecanismo de adelanto de impuestos. Clave para el pagador: identificar al proveedor, verificar su situación fiscal (directa o módulos) y aplicar el porcentaje correcto sobre la base imponible.
Una gestión correcta evita sanciones y mantiene la relación comercial fluida con tus proveedores.