El giro a 30 días es una orden de pago que el vendedor emite para cobrar una factura 30 días después de su emisión. El dinero se descuenta automáticamente de la cuenta del cliente gracias a un mandato SEPA previo.
Cómo funciona el cobro automático a 30 días
Imagina que vendes un servicio hoy. No quieres perseguir al cliente para que pague. Prefieres que el dinero llegue solo a tu cuenta.
Eso es exactamente lo que hace un giro a 30 días. Tú, como proveedor, lanzas la orden de cobro. El banco del cliente descuenta el importe. Tú recibes el dinero.
El plazo de 30 días empieza a contar desde la fecha en que emitiste la factura, no desde la fecha de entrega del servicio.
Documentos imprescindibles para emitir el giro
No basta con poner "pago a 30 días" en la factura. Necesitas dos piezas clave para que el banco acepte la operación.
- Mandato SEPA: Es el permiso firmado por tu cliente. Sin esto, no puedes cargar dinero en su cuenta. Debes conservarlo.
- Factura legal: Debe incluir los datos fiscales obligatorios. La forma de pago puede aparecer aquí o en un contrato aparte.
El mandato SEPA contiene el IBAN del cliente. Ese es el dato que tu banco usa para localizar la cuenta de origen.
Diferencias clave con otras formas de pago
A menudo se confunde el giro con otras modalidades. Aquí tienes las diferencias claras para no equivocarte en tu contabilidad.
| Concepto | Quién actúa | Mecanismo |
|---|---|---|
| Giro a 30 días | El vendedor | Domiciliación bancaria automática. |
| Transferencia | El cliente | El cliente envía el dinero manualmente. |
| Giro bancario | El banco del cliente | Emisión de un cheque bancario físico. |
| Vencimiento a 30 días | Concepto temporal | Es el plazo máximo para pagar, no el método. |
Nota importante: "Vencimiento a 30 días" solo dice cuánto tiempo tiene el cliente para pagar. No dice cómo lo pagará. El giro es el cómo.
Ejemplo práctico: una reforma de 3.000 €
Supongamos que tu empresa de reformas termina un trabajo el 10 de abril. La factura es de 3.000 €.
Acordaste un giro a 30 días. El 10 de mayo, tu banco procesa el recibo. Ese mismo día, los 3.000 € salen de la cuenta de tu cliente y entran en la tuya.
Tú no tienes que hacer nada el 10 de mayo. Solo asegúrate de que el mandato SEPA está correcto y que el recibo se envió a tiempo.
¿Qué pasa si hay pagos fraccionados?
A veces, los clientes no pueden pagar todo de golpe. Acuerdan pagar a 30, 60 y 90 días.
En este caso, no emites un solo giro. Emites tres recibos separados:
- Un recibo por 1.000 € que se cobra a los 30 días.
- Otro por 1.000 € que se cobra a los 60 días.
- El último por 1.000 € que se cobra a los 90 días.
Cada recibo es independiente. Si uno falla, no afecta a los otros, aunque puede generar problemas de relación comercial.
Errores frecuentes al gestionar giros
Evita estos fallos para que tu tesorería no sufra contratiempos.
- No tener el mandato SEPA firmado: El banco rechazará el cobro automáticamente.
- Confundir fecha de factura con fecha de servicio: El plazo de 30 días corre desde la emisión del documento.
- No verificar el IBAN: Un dígulo mal copiado en el mandato puede hacer que el cobro falle o llegue tarde.
- Olvidar los intereses de demora: Si el cliente revoca el mandato o el cobro falla, el vencimiento sigue vigente. Puedes reclamar intereses si no paga a tiempo.
Preguntas frecuentes sobre el giro a 30 días
¿Necesito un número de cuenta para emitir el giro?
Sí, pero no el tuyo. Necesitas el IBAN de tu cliente, que figura en el mandato SEPA. Tu banco usa ese dato para localizar la cuenta de origen.
¿Puedo cobrar un giro si el cliente no firmó el mandato?
No. Sin el mandato SEPA, no tienes autorización legal para cargar dinero en la cuenta de otra persona. El banco bloqueará la operación.
¿Qué diferencia hay entre giro y domiciliación?
En la práctica, son lo mismo. "Giro" es el término mercantil para la orden de pago. "Domiciliación" es el mecanismo bancario que ejecuta esa orden. Usamos "giro" para referirnos al acuerdo comercial y al plazo.
¿Puedo cambiar el plazo de 30 a 60 días después de emitir la factura?
Solo si el cliente acepta por escrito. Debes emitir un nuevo recibo con la nueva fecha de vencimiento. El mandato SEPA original sigue siendo válido, pero la fecha de cobro cambia.
Conclusión
El giro a 30 días es una herramienta potente para asegurar tu flujo de caja. Elimina la incertidumbre de "¿me pagará?" y convierte el cobro en un proceso automático.
La clave está en la documentación: factura correcta y mandato SEPA firmado. Con eso, tu banco hace el resto.